¿Quieres que continúe con el capítulo 2?
"Esto es un regalo", respondió el anciano con una sonrisa misteriosa. "Ábrelo cuando sientas que has crecido lo suficiente".
La vida de Taro Yamada era como la de cualquier otro chico de 11 años. Iba a la escuela, jugaba con sus amigos y disfrutaba de ver anime y jugar videojuegos. Sin embargo, su vida cambió drásticamente un día, mientras caminaba de regreso a casa desde la escuela.